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Jordi Panyella, editor de Pol·len edicions

Muchos de nuestros bienes de consumo se producen actualmente en Asia. Los libros no son una excepción. Si apostamos por una producción y comercio de proximidad en la mayoría de sectores, ¿por qué no aplicar el mismo criterio a la industria gráfica? Aquí es donde nace el término ecoedición, un concepto que irrumpe con fuerza, pero no exento de desafíos. Graphispag aportará respuestas para su implementación en el sector gráfico.

En una frase, la ecoedición es una forma innovadora de gestionar las publicaciones de acuerdo a criterios de sostenibilidad para minimizar los impactos medioambientales negativos derivados del proceso de edición. Por lo tanto, la ecoedición contempla la adopción de las mejores prácticas y técnicas respetuosas con el medio ambiente durante todo el ciclo de vida del producto. Esto incluye desde el diseño y el formato a la distribución, pasando por el tipo de materias primas utilizadas y los procesos de impresión y encuadernación.

En esta línea se sitúa Pol·len edicions, que nació en 2011 como laboratorio para desarrollar proyectos ligados a la ecoedición después de constatar el fuerte impacto de la imprenta en el medioambiente. Ya en sus inicios, la editorial impulsó el proyecto LIFE+ Greening books, financiado por la Comisión Europea junto con el Centro Tecnológico LEITAT. En este proyecto se llevó a cabo el Análisis de Ciclo de Vida del Libro en papel impreso en offset, y se elaboró una calculadora de carbono bookDAPer.cat, un software que permite a las editoriales crear sus propias ecoetiquetas. Estas etiquetas, incluidas en las publicaciones, ofrecen a los lectores información del impacto que está generando esa lectura a nivel medioambiental.

Imagen cedida por Pol·len edicions

12 criterios para la ecoedición

Jordi Panyella es editor de Pol·len edicions y un defensor del desarrollo de procesos y metodologías sostenibles en la producción de libros. El experto en ecoedición explica cómo han ido definiendo 12 criterios en relación a la ecoedidión, de los cuales los tres primeros son fundamentales, mientras los nueve restantes son decisiones a tener en cuenta a la hora de producir un libro:

  1. Producción local: los libros deben imprimirse en su territorio de distribución. La distribución representa un 16% del impacto ambiental del libro.
  1. Uso de papel 100% reciclado y certificado FSC o certificado FSC, como garantía de la gestión sostenible de los bosques. El papel supone casi el 50% del impacto ambiental del libro.
  1. Cálculo de la huella de carbono del libro. Un lector de un libro tiene derecho a saber el impacto ambiental que ha generado la fabricación del producto que tiene en sus manos.
  1. Ecodiseño. Este concepto busca minimizar el impacto ambiental justo en el momento del diseño del libro. Aunque esta fase genera el 9,6% del impacto ambiental de la producción de un libro, es un momento importante de toma de decisiones que podrán repercutir en una minimización de este impacto.
  1. Gestión ambiental de las organizaciones. Toda actividad genera un impacto ambiental. Lo importante es tenerlo localizado, aplicar medidas de gestión y asumir compromisos para reducirlo. En este sentido, existen sistemas de gestión ambiental, como el certificado EMAS y la ISO:14001, que son especialmente útiles para las organizaciones. Porque a menor impacto y uso de menos recursos, más ahorro.
  1. Uso de las tintas y los tóners. Aunque representa una parte pequeña en el volumen y peso de los libros, las tintas son su elemento más contaminante y tóxico, y existen unas recomendaciones a seguir, tanto para el sistema offset como para el digital.
  1. Impresión offset o impresión digital. Según el Análisis de Ciclo de Vida de la impresión en maquinaria digital, este sistema genera una reducción del impacto ambiental. Sin embargo, dependerá del tipo de producto a fabricar. Para tiradas largas -más de 500-, y libros con una vida útil de al menos de 35 años, el sistema offset ofrece resultados de menor impacto.
  1. La lectura en dispositivos electrónicos. Lo importante es que, al igual que en el caso del libro en papel, en este caso también deben realizarse sistemas de cálculo, minimización y comunicación del impacto ambiental.
  1. Las planchas y los acabados. En el sistema offset, las planchas con trama estocástica generan un ahorro del 10,6% en el uso de la tinta. Los acabados incluyen tanto la encuadernación como las acciones de reaprovechamiento de los sobrantes de papel o de otros productos.
  1. Las tiradas. Es importante ponderar las tiradas para no generar stock innecesario. Mecanismos como la suscripción a colecciones o editoriales permiten saber con mayor exactitud el número de ejemplares a imprimir. A través de plataformas de financiación popular o micromecenazgo como Verkami.com, se puede conocer el interés de una obra antes de publicarla y, en el mejor de los casos, saber cuántos ejemplares es necesario imprimir para responder a una primera demanda.
  1. Las licencias de obra y el software libre. Utilizar licencias menos restrictivas reduce el impacto ambiental del libro en el sentido de que facilitando su copia, estás alargando la vida útil de la obra. Asimismo, el software libre ofrece una mayor durabilidad a los ordenadores que se utilizan para la edición, diseño y maquetación de libros.
  1. La energía. Buena parte del impacto ambiental de la producción de libros proviene del consumo energético de las organizaciones. El uso de la energía debe provenir de fuentes renovables.

Imagen cedida por Pol·len edicions

Cristina Benavides, colaboradora de Graphispag